martes, 16 de febrero de 2016

Barrios de Alcalá



EL BARRIO CRISTIANO


El barrio cristiano estaba situado al sur-este del conjunto palatino y en los alrededores de la iglesia de los Santos Justo y Pastor. De aquí partían radialmente las principales calles de la villa que finalizaban en las puertas y postigos de la muralla. Las restantes calles secundarias, más conocidas por "las traviesas", se disponían entrecruzadas, cual tela de araña. De esta forma el núcleo del Burgo de San Justo quedaba definido por la iglesia de los Santos Niños en su centro y rodeada ésta por una serie de ensanches angostos a modo de tacones.

Sus casas no se diferenciaban del resto de las de otras comunidades, siendo lo más frecuente que fuesen de una sola planta, o a lo sumo de dos, como lo demuestran los restos de alguna todavía existente. En ellas eran frecuentes el uso de aleros de madera, algunos de gran belleza, lo que indica no sólo buen gusto, sino también la proyección económica y la distinción social por parte de sus ocupantes. Igualmente, la mayoría de las casas contaba con uno o dos patios que contenían pozo y pila.






EL BARRIO JUDÍO


La comunidad judía vivía entre las calles de Santiago y la calle Colegios, teniendo como eje central la calle Mayor. Por el oeste llegaban hasta la plaza del Mercado.

Los judíos se sitúan en la aljama situada prioritariamente en la calle Mayor, con sus numerosos adarves (calles o callejuelas sin salida, que desembocan en un corral o patio de vecindad), extendiéndose por las calles secundarias donde ejercían sus actividades mercantiles y financieras de todo género. La judería abarca una zona en forma de cuadrilátero, incluyendo la cabecera inmediata de las calles de Escritorios, la totalidad de la calle Mayor, como ya quedó dicho, y parte de la de Santiago, y cuyo límite podía decirse que estaba en la calle Segovia, hoy desaparecida, que unía las citadas calles con la puerta de Burgos.

Los judíos, sobre todo los que vivían en la calle Mayor, se dedicaban al comercio, sus casas eran de dos plantas, en la planta baja tenían la tienda y en la parte superior su vivienda. La estructura soportalada de la calle, les permitía sacar sus mercancías a la vista del público y al mismo tiempo protegerlas de las inclemencias del tiempo. Un barrio lleno del colorido de las telas y artesanías.




EL BARRIO MUSULMÁN


El barrio de la morería se ubica en la parte norte de la ciudad, entre las puertas de Burgos y de Santiago; al este limita con el Palacio Arzobispal. También en la Cruz Verde encontramos árabes. La calle Santiago, llamada entonces de la morería, marcaba la separación con el barrio de la judería.

En Alcalá, en el año 1305, se puede decir que vivían entre 80 y 130 musulmanes. La población mudéjar en nuestra ciudad a principios de la Edad Moderna era aproximadamente de 300 habitantes.

El barrio de la Almanxara *, compuesto de calles con corrales-adarves *. Su trama urbana y sus caseríos, no se diferenciaban mucho de los de los judíos o de los de los cristianos, aunque dado que sus oficios más frecuentes eran los oficios artesanales y las labores agropecuarias, sus casas no alcanzaban tanta altura como las de los otros dos grupos antes mencionados, sino que ganarían en extensión superficial para así poder colmar las necesidades de la vivienda: corrales para el ganado, almacenes para los aperos de labranza y herramientas, así como también graneros para los cereales y frutas.

martes, 15 de diciembre de 2015

Cumbre del clima en París.

"Los mercados ya tienen una señal clara", resaltó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, justo después de que el sábado se aprobara el acuerdo de París sobre cambio climático. Las empresas basadas en renovables han subido este lunes en las bolsas. La solar y la eólica deberán crecer considerablemente para cumplir con los objetivos del pacto climático. La Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena) estima que, para cumplir con el mandato de París, hará falta duplicar la instalación de fuentes limpias en los próximos 15 años y una inversión anual de 900.000 millones de dólares en 2030.






jueves, 5 de marzo de 2015

BLANCA COMO LA NIEVE, ROJA COMO LA SANGRE.


Leo vive en pleno torbellino de la adolescencia. Un universo en clave en el que irrumpe un nuevo profesor, un verdadero soñador, que pone a prueba a sus alumnos y les obliga a plantearse preguntas acerca de la vida y de sus propios sueños. Preguntas que a Leo le cuesta responder, pero que le acercan poco a poco al incomprensible y lejano mundo de los adultos.
Además, Leo tiene un enemigo al que teme: el color blanco. Porque para Leo todas las emociones tiene un color, y el blanco es la ausencia, la soledad y la pérdida. El azul es el color de la amistad, y es el color de los ojos de Silvia, su mejor amiga, leal y serena, y su apoyo constante. El rojo, en cambio, es el color del amor, de la pasión, de la sangre; rojo es el color de los cabellos de Beatrice. Porque Leo ahora ya tiene un sueño, y se llama Beatrice, aunque ella todavía no lo sabe.

Cuando Leo descubre que Beatrice está enferma y que su enfermedad está relacionada con ese blanco que tanto le asusta, deberá buscar dentro de sí mismo, sangrar y renacer para entender que los sueños no tienen fin y que siempre hay que encontrar el coraje para creer en algo más grande.

Siempre me he preguntado por qué el amor y la sangre son del mismo color. Ahora ya lo sé.

Imagina a toda la gente viviendo en paz.


miércoles, 24 de abril de 2013

Conversación entre dos bebés antes de nacer




"En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:

- ¿Tú crees en la vida después del parto?
- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella..."

No voy a comentar nada. El texto habla por sí solo y que cada uno saque sus conclusiones

jueves, 22 de noviembre de 2012